Durante toda la tarde, salen donas de sidra por tandas, todavía calientes, rebozadas en azúcar con canela que termina en la chaqueta de todos. Manzanas acarameladas, palomitas de maíz y un helado suave de maple que aparece cuando el clima se decide a hacer frío de verdad. Junto a todo eso, un carrito sirve sidra de manzana caliente y chocolate caliente, con sidra fría para quienes no estén listos para admitir que ya es otoño. Entre las dos cosas, es suficiente para sacarle quince minutos más de caminata a cualquiera que esté empezando a flaquear.